Proponer un trabajo con una mirada de mediano y largo plazo, que permita generar sinergias sociales y productivas con el foco puesto en la diversificación de la matriz económica de la región, es uno de los principales objetivos de la “Estrategia para el desarrollo sostenible de Atacama”, iniciativa que el vicepresidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) Copiapó, Hernán Aguirre, presentó a los integrantes del Consejo Regional (Core).

“Creemos imprescindible que en la región comencemos a trabajar de manera integradora y mancomunada, estableciendo ciertos criterios comunes para aspirar a un desarrollo que beneficie a sus habitantes en los próximos 20 ó 30 años más, en ese sentido hemos presentado esta estrategia en uno de los espacios democráticos más relevantes de Atacama, como es el Consejo Regional, tomando en cuenta que es una propuesta que ponemos sobre la mesa para debatir y conversar con distintos actores locales”, explicó Carlos Aguirre, presidente de la CChC Copiapó.

De esta manera, la iniciativa -que hace unas semanas fue presentada en Chañaral- detecta ciertas áreas que tienen un gran potencial para el futuro de la región, como son las energías renovables, la generación de hidrógeno verde y la activación de terrenos aptos para actividades agrícolas, pudiendo sumar 85 mil nuevas hectáreas más al año 2050 para estos fines, según un estudio realizado por la Universidad de Chile.

“Nosotros estamos en la elaboración de la Estrategia Regional de Desarrollo de Atacama (Erda), son varias más las etapas que vienen, y creemos que este proyecto es un buen aporte para ser incluido”, comentó el consejero Sergio Bordoli.

Cabe destacar, que el crecimiento de la brecha hídrica, que es el consumo por sobre la recarga del recurso, constituye la principal amenaza para las actividades productivas de Atacama. Esta estrategia, con la creación de una red de distribución de recurso hídrico generado mediante desalinización, embalsamiento o carreteras hídricas, resuelve de manera integradora e inclusiva esta amenaza y genera una ampliación de la matriz productiva, incorporando la industria del hidrógeno, lo que permitiría convertir a la zona en una potencia exportadora de energía renovable y contribuir a la meta establecida por Naciones Unidas de frenar el calentamiento global generado por las emisiones de CO2.

De este modo, se logrará crecimiento económico sustentable contribuyendo a la sustitución de combustibles fósiles, lo que podría constituir un aporte al país en el contexto de la COP25.