Un estudio de CORPROA, realizado por la empresa CADEM, dio cuenta de la percepción que tienen los atacameños del desarrollo regional y el potencial que posee Atacama hacia el futuro. Si bien la región es rica en minería y agricultura, tiene un creciente desarrollo turístico, ha reportado uno de los PIB per cápita más altos del país (20.285 dólares en 2016) y ha disminuido su población en situación de pobreza por ingresos, desde un 34% en 1990 a sólo un 8% (Casen en 2017), aún reporta preocupantes indicadores laborales y de desarrollo social.

Junto a esto, Atacama ha retrocedido considerablemente su posición relativa al Índice de Desarrollo Humano: en 2006 era la 3ª región con mejor índice (0,694), mientras que en 2017 pasó a ser la séptima, con un índice de 0,735.

Otros de los problemas que evidencia la región son sus preocupantes niveles de paralización de inversión. De hecho, es la que reporta mayor cantidad de iniciativas frenadas, equivalentes a US$ 21.462 millones de dólares, la más alta del país, comprendiendo el 37,1% del total. Otro hecho aún más preocupante es que el 69% de la inversión paralizada de Atacama corresponde a su principal actividad productiva: la minería, que representa el 30% del PIB regional.

Tras ese escenario, vale preguntarse ¿cómo perciben los habitantes de la región esta realidad socioeconómica? El estudio sostiene que a pesar que un 34% de los habitantes de la región asegura que su situación económica personal actual es muy buena o buena, al consultar por la región estas cifras cambian drásticamente: Un 50% afirma que la situación de la región es mala o muy mala, mientras que entre los habitantes del Huasco un 57% indica lo propio para la situación provincial.

En esta misma línea, ocho de cada 10 habitantes de Atacama considera que la región está estancada o retrocediendo. Misma cifra se reproduce al consultar sobre la situación particular de la Provincia del Huasco.

A su vez, al consultar sobre el principal problema regional, las respuestas se condicen con las preocupantes cifras presentadas al comienzo, tales como la alta tasa de desocupación regional.

Efectivamente, el 36% de las respuestas señalan al desempleo como principal preocupación regional. Este porcentaje aumenta significativamente a un 51% al considerar las respuestas de habitantes del Huasco. Más atrás se ubican el consumo de drogas, la delincuencia y la sequía.

A pesar de este contexto, las expectativas a futuro sobre la situación de la región no dejan de ser positivas. El 59% de los habitantes sostiene que la condición de la región mejorará en los próximos cinco años, un 27% que no cambiará y un 11% que empeorará. En tanto, para el caso de la Provincia del Huasco, un 63% cree que la situación mejorará en el próximo lustro, un 23% que no cambiará y un 11% que empeorará.

“A raíz de los datos acá presentados, es posible indicar que la región exhibe importantes desafíos asociados al contraste entre los altos indicadores macroeconómicos de desarrollo económico y sus preocupantes índices de desocupación, desarrollo humano y paralización de inversión. Este dilema se acentúa aún más en sus provincias más pequeñas, como la del Huasco”, sostiene Daniel Llorente, presidente de CORPROA

El líder gremial agrega que “Atacama no está ajena a las dinámicas estructurales que vive el país, y aunque hubo brotes verdes en lo económico el reciente año a nivel país, nada asegura un escenario confiable y de crecimiento sostenido para lo que viene. En esta línea, frente a los dilemas presentados en la región, debatir y proponer en torno a cómo fomentar una convivencia más armónica de sus actividades productivas, de manera que puedan explotar sustentablemente sus potencialidades, parece ser el camino correcto. Aprovechar la singularidad de la región y sus provincias e integrar de manera virtuosa sus diversas vocaciones productivas es una necesidad más que un desafío en función del progreso económico y social”

En ese sentido, para el caso particular de la minería, por ejemplo, resulta fundamental cuestionar y deliberar el aparente antagonismo entre crecimiento económico y medio ambiente, transitando más bien hacia la compatibilización e integración de ambos temas.

“Tal labor tiene sentido de urgencia y responde satisfactoriamente a la demanda de una ‘agenda común’ por parte de la opinión pública, que pide un diálogo público-privado-social sin condiciones ni exclusiones. En un contexto nacional y local de profunda desconfianza de las instituciones, es imperativo que los agentes públicos y privados coincidan, transmitan señales de confianza y pongan encima de la mesa una conversación transparente acerca de los ejes que posibiliten el desarrollo sustentable de la región y sus provincias, superando el antagonismo entre sus vocaciones y potencialidades”, agregó Llorente.

Finalmente, el líder gremial sostuvo que “en definitiva, los atacameños sabemos que la inversión sustentable es ultra necesaria hoy día para salir del estancamiento luego de años luchando, no solo con la naturaleza que nos golpeó con rudeza, sino también con las propias contradicciones nacionales y su clase político-activista. Sin embargo, por otro lado, este estudio muestra nuestro espíritu optimista, con una alta expectativa que las posibilidades, de la mano de las nuevas inversiones, se abrirán en un futuro más que cercano”.