Al pasar por el borde costero del puerto de Chañaral, sus blancas arenas llaman la atención de inmediato. Lo que al ojo humano parece maravilloso, esconde miles de toneladas de relaves que hicieron retroceder la playa más de dos kilómetros mar adentro. La trágica historia se remonta a 1938 cuando la minera norteamericana Andes Copper Minning Company decidió verter los desechos mineros al Río Salado que desemboca justamente frente a la bahía. La historia es conocida: por 52 años, Potrerillos y, posteriormente, El Salvador continuaron vaciando sus relaves mineros afectando la actividad pesquera y la salud de los habitantes que sufren secuelas de la contaminación, además de la disminución de los atractivos culturales, ambientales y escénicos del lugar.

Decididos a revertir este escenario y dejar en claro que no todas las playas de la provincia están contaminadas, el proyecto: Diseño de Ruta Turística y Plan Estratégico de Turismo provincia de Chañaral, desarrollado por el Programa de Planes y Proyectos Urbanos de la Universidad Católica y financiado por el GORE de Atacama -a través de los Fondos de Innovación para la Competitividad (FIC)- trabaja para fortalecer los valores ambientales, culturales y escénicos de esta provincia y generar los insumos necesarios para potenciarlos como zonas turísticas, asociado a las comunas de Caldera y Taltal, en la Región de Antofagasta.

Cifuncho-Pan de Azúcar

“La ruta parte desde el histórico pueblo minero de Taltal se puede tener un panorama completo del sistema ecológico y paisajístico costero así como también de la historia minera del desierto de Atacama. Los principales atractivos de esta zona tienen relación con las extraordinarias formaciones geológicas que conforman la cordillera de la costa, la vegetación de cactáceas y playas de arenas flanqueadas por pronunciados cordones montañosos que permiten visitar la rica arquitectura del periodo de auge del pueblo y visitar la maravillosa y solitaria playa de Cifuncho”, explica Osvaldo Moreno, quien lidera el equipo que además componen Tomás Gómez, Ximena Arizaga y Sebastián Palacios, quienes han realizado varias campañas de terreno.

Desde esa caleta, a través de la ruta B-900 y desviándose por la B-940 y la Ruta 5, se puede ingresar al Parque Nacional Pan de Azúcar, el hito paisajístico y ambiental más sobresaliente de este territorio que destaca por la presencia de flora y fauna endémica (25 especies de Asteraceas, 17 especies de Nolanaceae y 14 de catáceas) y por la avifauna, pudiéndose identificar hasta 27 especies entre las que destacan la presencia de los pingüinos de Humboldt y de Magallanes.

El parque tiene habilitado diversos senderos que permiten al visitante observar esta diversidad de flora y fauna y, además, cautivarse con los sobrecogedores paisajes de playas de arenas blancas y aguas turquesas, grandes farellones costeros, quebradas y formaciones rocosas.

Atravesando el parque, que ofrece lugares de camping, restaurantes en la caleta y un lodge para una estadía más convencional, se llega a la ciudad de Chañaral, que conserva rasgos arquitectónicos de su época dorada, que recuerda a Valparaíso, con una Iglesia recientemente restaurada frente a la Plaza de Armas.

Flamenco majestuoso – Portofino y el surf

Al sur de Chañaral, se pueden encontrar diversas playas de arenas, piedras o conchillas, como Playa Hippie, Los Medanos, Los Toyos, entre otras. Unos kilómetros más allá, destaca el balneario Portofino, reconocido mundialmente para la práctica del surf y el bodyboard, debido a las olas constantes y de gran calidad a las que se puede acceder durante todo el año. Sumado a esto, templadas y cristalinas aguas, la han convertido en sede de los circuitos nacionales y campeonatos mundiales de ambas disciplinas gracias a “las mejores olas, en el desierto más árido del mundo”.

Luego aparece Flamenco, balneario histórico y única playa de la provincia apta para el baño. Posee una hermosa playa de arena blanca ideal para practicar actividades deportes acuáticos.

Más al sur, se recomienda entrar a la playa Las Lizas, de arena blanca y aguas turquesas donde el viajero encontrará petroglifos representando especies marinas en diversas rocas del lugar, realizados aproximadamente entre los siglos V y XVI por el pueblo costero prehispánico que habitó la zona: los Changos.

El sitio Granito Orbicular, ya llegando a la ciudad de Caldera, es una parada esencial cuando se recorre la costa. Existen tan solo 12 lugares en el mundo donde es posible apreciar este particular tipo de roca plutónica. En Chile el granito orbicular solo se encuentro en Atacama aumentando la relevancia geológica de este sitio.  Este tipo de roca se caracteriza por su particular estructura esferoide formadas durante el proceso de enfriamiento de la roca al interior de una cámara magmática.

Entre este lugar y Chañaral se pueden encontrar más de 50 playas, muchas de ellas solitarias ideales para la recreación de los más pequeños, la pesca deportiva, ciclismo aventura y running, entre otras actividades. Sin duda, otra de las maravillas poco conocidas de Atacama.