Este movimiento telúrico es, después del de 1922, el más desastroso ocurrido en la región de Atacama en el siglo XX. Su epicentro se ubicó en las cercanías de Copiapó, ciudad que más sufrió, provocándose ruina general en sus construcciones y casi una decena de víctimas fatales. La magnitud de este terremoto se estima en Ms=7.8 y fue percibido desde el sur de la actual región de Antofagasta hasta el norte de la actual región de Coquimbo.

Leves movimientos telúricos comenzaron a percibirse en el transcurso de la madrugada del día cuatro, sin embargo, a eso de las 7:44 ocurrió el movimiento principal, el que se prolongó durante tres minutos, alcanzando una intensidad de X en la escala Rossi-Forel, equivalente a X-XI en la escala Mercalli Modificada.

Para la época, la región de Atacama venía atravesando una profunda crisis económica, lo que había generado el éxodo de muchos habitantes de Copiapó, quienes dejaron sus antiguas casas sin moradores ni mantención; a esto se agregaron las consecuencias que el aluvión de 1906 y el terremoto de 1909 provocaron en las construcciones locales, y que provocó que casi todas las casas de la ciudad sufrieron daños, derrumbándose totalmente cerca del 21% de éstas, ocasionándose una vasta ruina en las calles, tal como lo atestiguan las numerosas imágenes tomadas por el fotógrafo José Olivares Valdivia.

En la parte alta del valle del Copiapó, los pueblos de San Antonio y Los Loros sufrieron; en este último se produjo el derrumbe del 90% de las casas.

Las ciudades costeras de la región no sufrieron mayormente con el terremoto, sin embargo, unos 40 minutos después de ocurrido el sismo fueron alcanzadas por un tsunami. En Caldera, Chañaral, Carrizal Bajo el mar subió por cerca de 5 metros sobre la línea de marea alta, produciendo problemas en los muelles y en los establecimientos ferroviarios apostados en la costa.

Fuente: Archivo Desastre