Un nuevo impulso dio la canadiese Capstone Mining a su proyecto Santo Domingo, poniendo fin a la paralización en su desarrollo producto de la volatilidad del precio del cobre, y abriendo esperanzas de un regreso del denominado “boom minero”.

La firma, titular del 70% de la minera –el 30% restaste es el de la coreana Kores-, anunció que considerando la escasez de proyectos de cobre a gran escala y de alta calidad y un positivo informe técnico, decidió iniciar un proceso estratégico donde evaluará alternativas para optimizar la estructura de propiedad de la iniciativa donde se incluye la venta de una parte.

“Hay una escasez de proyectos de cobre a gran escala y de alta calidad, y la finalización de nuestro informe técnico actualizado llega en un momento ideal. Capstone, con el apoyo de Kores, está iniciando un proceso estratégico para Santo Domingo que evaluará alternativas relacionadas con la propiedad del proyecto. Además, consideraremos el potencial de oportunidades de transmisión, dado que la reserva de oro y el recurso de cobalto ayudan a financiar la iniciativa” , dijo el presidente y CEO de Capstone, Darren Pylot, en un comunicado.

En una conferencia telefónica, los ejecutivos canadienses dieron cuenta cómo la iniciativa -que involucra un monto de inversión superior a los US$ 1.500 millones- se beneficia de una reducción de los costos de energía (40% menos respecto al estudio anterior) y ajustes donde por ejemplo se actualizó el diseño para utilizar agua desalinizada en lugar de agua de mar. Este último factor provocaría incluso una recuperación de oro del 60% , lo cual representa una mejora frente al estudio del 2014 donde solo alcanzaba el 56%.

Un aspecto que fue destacado es que este estudio añade cobalto al proyecto. En esa línea, explicaron que han hecho un trabajo preliminar para probar el nivel de recuperación de este metal y estudios de intercambio de alto nivel, lo que sugiere que esto podría ser económicamente factible. “El próximo año completaremos una evaluación económica preliminar sobre el proyecto de cobalto”, agregaron.

Además, advierten oportunidades para compartir infraestructura, ya que el estudio asume que construirán su propio puerto. Los canadienses señalaron, incluso, que hay varios grupos en Chile que podrían beneficiarse de la utilización de su concesión marítima y que están en conversaciones con las partes para explorar algunas de esas sinergias, así como están en discusiones con operadores portuarios existentes.

El proyecto -que podría comenzar su construcción a inicios de 2020- incluirá el desarrollo de dos minas a cielo abierto y la infraestructura planificada incluye una instalación de almacenamiento de relaves.

“Vemos un interés distinto”

La iniciativa no dejó indiferentes a las autoridades y el mundo empresarial. Desde la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables del Ministerio de Economía, Juan Obach, valoró el anuncio por el impacto que tendrá en el empleo de la región que se estima en 1.500 personas para la construcción y 1.000 para la operación.

Obach cree que hubo una combinación de factores internos y externos para reactivar la inversión, donde influyeron las señales del gobierno para reactivar proyectos y un mejor precio del cobre.

“Vemos que los inversionistas están volviendo a confiar en nuestra economía”, enfatizó.

El presidente de la Corporación para el Desarrollo de la Región de Atacama (Corproa), Daniel Llorente, sostiene que “ el inversionista está valorando las condiciones para hacer negocios y están con una intención que, sin duda, va a generar un nuevo ciclo en Atacama”.

El dirigente destaca iniciativas como Rajo Inca de Codelco, Nueva Unión en el valle del Huasco -que está iniciando su fase de tramitación de permisos-, la expansión de Mantoverde y la continuidad operacional de Candelaria 2030 que está en construcción.

“Vemos un ánimo e interés distinto del inversionista y vemos que nuevamente existen movimientos en la región que por bastante tiempo estuvieron en una condición de espera”, agregó.

Llorente cree que las causas de esta reactivación responden a una mezcla de condiciones internacionales que hacen ver que el negocio es bueno, un nivel de incertidumbre menor en el país y el esfuerzo del gobierno por reactivar proyectos.

Por el contrario, otros actores de la industria son más pesimistas y aseguran que el proyecto es muy complejo y no tendría opciones de concretarse debido temas como altos costos de extracción, lo que podría dificultar el interés de financiar la iniciativa.

Fuente: Diario Financiero