En el sector de la Alameda, frente al Centro Cultural de Copiapó, se desarrolló la primera versión de la Fiesta de la Quincha, iniciativa impulsada por la Fundación Defensa Patrimonio del Barrio y que convocó a grandes y chicos, quienes tuvieron la oportunidad de conocer de manera lúdica este sistema constructivo patrimonial que consiste en una mezcla de barro y ramas de arbustos. Para la realización de la fiesta se dispusieron maquetas de madera de mediana escala (1mt) con las formas de algunos inmuebles, como por ejemplo iglesias, las que fueron cubiertas con barro por los participantes, experimentando así el oficio de constructor.

La convocatoria superó con creces las expectativas de los organizadores, quienes señalaron estar felices por el entusiasmo demostrado por los participantes, en especial, el de los niños. Al respecto, Mabel Tapia, directora de la Fundación de Defensa del Patrimonio del Barrio destacó que en esta oportunidad están participando los alumnos de la Escuela Taller de Artes y Oficio Luisa Orellana, quienes se han sumado de manera activa y voluntaria. Hay que destacar que esta es una actividad completamente autogestionada y esperamos repetirla anualmente, ya que la respuesta de la comunidad ha sido muy buena. Aprovecho la oportunidad de invitarlos a todos a sumarse a las actividades que realizamos periódicamente”.

En la primera versión de la Fiesta de la Quincha también estuvo presente Francisco Díaz, profesor de la Escuela de Artes y Oficios Luisa Orellana y quien asesoró técnicamente a los participantes. En este mismo momento esta fiesta se está realizando también en Renca, en Antofagasta y mañana será el turno de Quinta Normal. Es muy lindo ver cómo la gente participa, en especial, los niños ya que es una manera de educarlos e involucrarlos en el cuidado del patrimonio. Este tipo de iniciativas reúne a la familia y, la verdad, nunca me esperé que hoy viniera tanta gente, destacó el profesor.

Finalmente, Isabel Orellana, participante de la actividad y quien asistió con su hija de 9 años, se mostró muy contenta. La verdad, es que no teníamos muy claro de qué se trataba, pero ha sido una muy buena experiencia, sobre todo, para los niños que no siempre tienen la oportunidad de tener contacto con el barro de esta forma, además porque tienen otra perspectiva del barro por el tema del aluvión, así que ha sido algo muy novedoso para ellos, concluyó.