Por: Redacción 7D

Nicolás Bravo tiene 20 años, estudia el segundo año de Traducción en Inglés en la Universidad de Atacama y pertenece a la primera generación de becados de Minera Candelaria y la Fundación Atacamágica.

Sufre de costocondritis crónica, un trastorno relacionado con la inflamación del cartílago en la zona donde las costillas se unen al esternón. “Evito tener emociones fuertes y tampoco puedo practicar ejercicio. Tengo que llevar una vida tranquila, pero gracias al psicólogo y a un entrenamiento mental y físico puedo ver hasta películas de terror”, comenta Nicolás.

Su afección no le ha impedido desarrollar una vida normal y cumplir el anhelo que tenía desde pequeño, estudiar Traducción en Inglés y de esta forma “poder unir y facilitar la comunicación entre personas que hablan distintos idiomas”. Debido a algunos problemas ocasionados por su enfermedad, que le llevaron a estar mucho tiempo recluido en casa cuando era pequeño, le costaba hacer amigos. “Fue mi profesor de inglés en la escuela quien me aconsejó que estudiara idiomas, porque podría llegar a conocer a mucha gente. Empecé a estudiarlo y quedó gustándome y ahora estoy cumpliendo ese sueño que tenía de chico”, señala.

Vive junto a su madre y su hermano pequeño en Caldera, y es uno de los estudiantes que recibe apoyo económico para costear sus gastos de transporte y alimentación. Cada día se levanta a las seis de la mañana para poder tomar el bus que le permita llegar a la universidad a la hora. Distancia que tampoco le ha supuesto un impedimento para convertirse en el alumno con la mejor asistencia de su clase. “Antes de recibir esta beca, para mí era un problema que un día me faltaran mil o tres mil pesos porque me impedía poder trasladarme hasta la universidad. Ahora puedo venir todos los días y hasta he recibido una medalla por cumplir con el cien por cien de la asistencia. Además, esta ayuda me ha abierto muchas puertas, no sólo por la parte económica sino también por los talleres, capacitaciones y tutorías que realizamos y que nos permiten mejorar en nuestro aprendizaje”, indica.

Por su parte, Edwin Hidalgo, gerente de Asuntos Públicos y Comunicaciones de Minera Candelaria, expresó que “nos sentimos orgullos y satisfechos de ayudar a generar las condiciones para que jóvenes como Nicolás puedan estudiar tranquilos y puedan desarrollar todas sus potencialidades. En este programa de becas, hemos puesto un fuerte acento en la inclusión, en especial con jóvenes que presentan alguna condición médica de base y que deben realizar gastos económicos permanentes, considerando el impacto que tiene en sus familias”.

En tanto, Luis Albornoz, director de la Fundación Atacamágica, expresó que “de nuestros 76 alumnos que son becados por Minera Candelaria y la fundación, tres presentan algún tipo de discapacidad, por lo que para nosotros es muy importante seguir apoyándolos en su paso por la universidad y que puedan completar sus estudios superiores”.