Por: Christian Palma @chripalma/Nostálgica Fotos: @rutachanaral

Tras los aluviones de marzo de 2015, diversas facultades de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) llegaron a la Provincia de Chañaral para ayudar tras la catástrofe. Hubo donaciones de libros para la biblioteca, trabajos voluntarios por parte del alumnado y el esfuerzo de profesores e investigadores para aportar en con ideas en el diseño, la gestión y relevar las potencialidades -principalmente turísticas- de una zona arrasada por la naturaleza.

En este escenario, el Programa de Planes y Proyectos Urbanos (PPU) de la PUC no solo ha entregado una batería de proyectos arquitectónicos para mejorar la calidad de vida de las comunas de Chañaral y Diego de Almagro, sino que también ha identificado el alto valor turístico, patrimonial y cultural de la cordillera, valle y costa de esta zona de Atacama, normalmente poco aprovechada y valorada, salvo el Parque Nacional Pan de Azúcar.

Para promover los sitios de interés de esta ruta, el profesor Osvaldo Moreno y los investigadores Tomás Gómez, Ximena Arizaga y Sebastián Palacios, han recorrido la provincia desenterrando viejas historias, redescubriendo paisajes desconocidos y visualizando un producto que puede aportar mucho a la región y que ya está a disposición del público.

Se trata de tres cápsulas documentales, las cuales hablan de las macrozonas identificadas por el proyecto como son el altiplano, el valle y la costa. Cada trabajo incluye entrevistas en terreno con distintos especialistas en temáticas ambientales, turísticas y habitantes del territorio. Vale consignar que las imágenes obtenidas son inéditas y fueron el resultado de seis campañas de terreno realizadas por el equipo de la PUC.

Para acceder a los vídeos pinche los siguientes enlaces:

Costa

https://vimeo.com/293995979

 

Valle:

https://vimeo.com/295384225

 

Altiplano:

https://vimeo.com/245925396

 

Junto a ello, se elaboró un interesante tríptico que incluye una breve descripción de cada Macrozona, un mapa en donde se distinguen cada uno de los sitios de interés turístico y el contacto de operadores turísticos inscritos en SERNATUR y que realizan tours a la provincia de Chañaral. Este trabajo podrá ser descargado gratuitamente a la brevedad y el turista o usuario se encontrara con la siguiente información.

 

Altiplano

 

La gran macro unidad de la Cordillera de los Andes se divide en dos unidades geomorfológicas: La Cordillera de Domeyko o Precordillera Andina y la Gran Fosa Altiplánica. Esta última unidad, se presenta como una planicie de gran altitud desértica, con gran actividad volcánica y presencia de salares y lagunas.

 

La altitud promedio de esta unidad es de unos 4.400 metros sobre el nivel del mar (msnm) con alturas máximas dadas por conos volcánicos que superan los 5.500 msnm.

En cuanto al volcanismo, el altiplano de la Provincia de Chañaral se inserta dentro de la zona volcánica de América del Sur, la cual se extiende hasta el límite norte de Chile, donde destacan los volcanes Complejo Cerro Bayo y el mítico Doña Inés.

 

Otro rasgo distintivo es la presencia de lagunas y salares de diversos tamaños, formas y colores. Entre los espejos de agua más destacados se encuentran la Laguna del Bayo, y Lagunas Bravas, las cuales resaltan por su llamativo color turquesa. En cuanto a los salares, el Salar de Pedernales se impone como el más importante debido a su tamaño e importancia hídrica, sin embargo, el salar de Gorbea –ubicado a los píes del complejo Cerro Bayo- y el salar de la Isla, son otros imponentes paisajes de esta zona.

 

El Valle

 

Ya en el valle, destaca el misterioso y tradicional poblado de Inca de Oro, el cual preserva una arquitectura de principios del siglo XX y una gran cantidad de sitios mineros que funcionaron entre 1848 y 1980.

Hacia el Noroeste de Inca de Oro, por la ruta C-253 está la Finca de Chañaral que se emplaza en medio de la quebrada de Chañaral Alto la cual se caracteriza por sus escarpadas laderas rocosas y un fondo de valle poblado por árboles y arbustos. La ocupación de este lugar data de tiempos prehispánicos y es parte del Camino del Inca (Qhapaq Ñan).

Una vez en el lugar, se puede visitar el pasado de este territorio a través de la reconocida ruta minera de Inca de Oro. El guía local Fidel Arancibia, es uno de los más preparados para mostrar esta fascinante y desconocida ruta.

 

La primera parada obligada es la mina La Cirujana que funcionó hasta los 80. Aún conserva algunas de las viviendas de madera y un peinecillo (estructura de madera que servía para descender y ascender a la mina), típicos de los campamentos de principio del siglo XX. Unos kilómetros más allá, están Las Guías, que todavía posee actividad minera a menor escala.

 

Destaca la estructura de una antigua escuela de madera que ha soportado por décadas la inclemencia del desierto. Se pueden apreciar en los alrededores una gran variedad de objetos mineros antiguos como un camión de los años cincuenta destartalado, pero cuya cabina sigue incólume y otro peinecillo de la vieja usanza pirquinera.

 

Utilizando la ruta C-163 en dirección al Este, la cual transcurre por el Río Salado, se llega directo a la Cordillera de Domeyko, esta formación geológica sorprende por la calidad escénica que ofrece. Durante el trayecto es posible apreciar infraestructuras mineras abandonadas, culminando esta parte del recorrido en el Salar de Pedernales.

aluviones: surcos asombrosos y también peligrosos, por lo que se requiere de la máxima atención y cuidado. Volviendo a Inca de Oro por el camino C-289 es posible detenerse en la Viñita del Desierto a comprar pajarete a don Eliseo, un ermitaño amable, conversador y atento, que produce vino en el desierto hace más de 20 años. Son mostos orgánicos que elabora en pequeñas cantidades, “entre 300 y 400 litros por año”, asegura. Lo hace de manera artesanal, en la hectárea de viñedos que posee y cuya tierra comparte con damascos, membrillos, higos, algunas hortalizas, gallinas, conejos, tres perros y un gato.

 

La unidad posee sitios tales como el poblado ferroviario de Llanta, asentamiento que prestaba servicios de mantención al histórico tren minero. Además, en las cercanías de Diego de Almagro, se puede apreciar la presencia de grandes instalaciones de plantas fotovoltaicas que contrastan con el paisaje desértico.

 

La Costa

Finalmente la costa de esta Provincia, se divide en tres unidades de paisaje. La primera corresponde al Parque Nacional Pan de Azúcar, que se ubica en el sector norte del borde costero (ruta C-120), consta de una gran diversidad ecológica con más de 18 especies de la familia cactácea. Una particularidad de este parque es que poses ambientes marinos y terrestres por lo que la fauna es diversa y abundante.

Dentro del parque se encuentran gran cantidad de sitios con señalización para ser visitados y recorridos como: Las Lomitas, Valle Copiapoas, Mirador Pan de Azúcar, entre otros con carácter más cultural como la caleta Pan de Azúcar.

La segunda unidad corresponde al sector central del borde costero, donde el la ciudad de Chañaral es posible visitar la Iglesia de 1864 (monumento histórico desde 1977 y refaccionada conservando su edificación original en 2015) o la anglicana de 1870 (monumento histórico en 1980).

ambas paradas obligadas de este puerto que también ofrece un viejo cementerio de trenes a la entrada del histórico Puerto de Barquito (no tiene accesos habilitados), un interesante museo y numerosas viviendas emblemáticas, como la Casa Molina, declarada Monumento Nacional en 1985, entre otras maravillas poco conocidas y valoradas.

La unidad que concentra la mayor cantidad de sitios es el lado sur de Chañaral, con lugares propicios para la observación de la fauna marina como las Loberas, con afloramientos vegetacionales menores, paisajes contrastantes como La Vertiente y las dunas.

La tercera unidad es el balneario de Flamenco que se ubica al sur de esta macrozona, en ella se encuentran una gran cantidad de playas idóneas para diversas actividades deportivas y culturales, como el propio Flamenco, Portofino (la cuna del surf en la región) y el sitio Las Lizas, el cual posee vestigios arqueológicos de culturas prehispánicas que habitaron la zona y que la mayoría de los cientos de personas que pasan por la carretera no saben que existe.