Por: Christian Palma @chripalma / Nostálgica

 Durante más de diez años, ha convertido Atacama en la sede del único festival de ilusionismo internacional del país. Una importante iniciativa cultural que ha llevado la alegría y felicidad a cada rincón de la región. Para él, la magia también puede servir como un poderoso motor de cambio en la vida de las personas. Se trata del mago y director de la Fundación Atacamágica, Luis Albornoz, quien en los próximos días participará de una clase magistral con el reconocido ilusionista, Juan Tamariz. Desde España, en esta entrevista, nos habla de sus proyectos y el trabajo que realiza la fundación junto a Minera Candelaria, para apoyar a jóvenes estudiantes atacameños.

 Actualmente te encuentras pasando unos días en España. ¿Cuál es el motivo de este viaje?

-Este viaje a España es para participar de una clase magistral con Juan Tamariz, uno de los ilusionistas más reconocido de todos los tiempos. Es un encuentro que se desarrollará desde el 18 hasta el 21 de octubre en la casa particular de Tamariz, ubicada en Cádiz. Solo fuimos seleccionados cinco magos de distintas partes del mundo y contará con juegos de magia explicados al detalle, así como también clases de psicología, técnica, efecto, simbolismo y actitud. Considero que va a ser una experiencia que también me va a servir para seguir aportando al desarrollo de este arte, potenciar mi propia magia y seguir en la búsqueda de acercar la belleza del ilusionismo a toda la comunidad. Además, es un honor  aprender de Juan Tamariz, uno de magos más influyentes en la historia del ilusionismo que a través de su filosofía y conocimiento ha abierto nuevas fronteras para el estudio de este arte.

 ¿Sigue siendo el tema social la mayor ambición o interés de la fundación Atacamágica?

Sin duda que sí. Nuestra Fundación se dedica intensamente al ámbito social. Buscamos crear soluciones a problemas de las comunidades inspirándonos en los atributos del ilusionismo, como por ejemplo, la transformación de la realidad. Uno de los proyectos donde esto se materializa es el programa de becas que llevamos junto a Minera Candelaria, donde apoyamos a estudiantes universitarios de la provincia de Copiapó.

El programa de becas nació desde el desafío que propuso la gerencia de Diálogo Comunitario de Minera Candelaria a la fundación Atacamágica, al convocarnos para realizar el diseño de este programa donde también nos solicitó considerar segmentos sociales que potenciaran el desarrollo de nuestra comunidad: estudiantes de familias en condiciones de vulnerabilidad, alumnos del programa PACE del Ministerio de Educación, etnias, personas con discapacidad, estudiantes de carreras mineras y una importante dimensión de género dando prioridad a la presencia de mujeres. Actualmente esto se ve reflejado en los 76 estudiantes que acompañamos junto a la minera, cada uno de ellos con un gran potencial para ser líderes. Contamos además en este proceso con la participación de la Universidad de Atacama y el Ministerio de Educación a través del programa PACE, instituciones colaboradoras de la primera versión de la beca minera Candelaria.

¿Quiénes son los principales beneficiados?

-Nuestras becadas y becados son de Copiapó, Tierra Amarilla y Caldera, en su mayoría mujeres, estudiantes regulares de la Universidad de Atacama, que reciben apoyo en las áreas financiera, académica y desarrollo personal para llevar un mejor paso por la universidad. Por un lado, entregamos financiamiento para sus materiales de estudio, alimentación, traslados dentro de Copiapó también traslados entre Caldera y Copiapó, alojamiento para alumnos de Caldera, el pago de matrícula y arancel, en el contexto académico entregamos tutorías con docentes particulares y en el área desarrollo personal realizamos talleres para potenciar áreas como superación del stress, actitud, presentaciones efectivas para aprender a hablar en público, como también potenciar su empatía con el entorno a través de talleres de innovación social.

¿Cuáles son los planes y eventos más próximos?

-Actualmente estamos en una etapa de difusión y comercialización. Voy a participar en MICSUR 2018 en Sao Paulo, Brasil, que es el encuentro de industrias creativas más importante de Latinoamérica. Esto tras haber sido seleccionado por el Ministerio de las Culturas para representar a Chile y compartir, con más de 20 países, los proyectos que hacemos en Atacama.

Luego, el Centro de Investigación del Servicio Social del Comercio de Sao Paulo me convocó a dar una charla de innovación social, “En búsqueda de la belleza”, que luego se va a replicar en Buenos Aires, en la academia de magia del gran maestro internacional y premio mundial de magia, Henry Evans.

También estamos en la preparación de Atacamágica 2019 y en el desarrollo de una alianza con la Universidad del Desarrollo para proyectos que unen la magia con la tecnología. Además, estamos investigando una nueva metodología de innovación, basada en atributos del ilusionismo. Todos estos proyectos, esperamos que puedan ver la luz el próximo año.

 ¿Hay posibilidad de que se cree una escuela de magos en Atacama?

-En el ámbito de la formación de la magia como disciplina artística, nuestra próxima intervención va a ser el festival de Atacamágica, donde cada año nosotros formamos a un grupo de magos que viajan desde Chile a distintas partes del mundo para aprender con los ilusionistas y grandes maestros que tenemos.

Por otro lado, buscamos que el ilusionismo se difunda como disciplina desde sus atributos, como la transformación de la realidad, la presencia de la imaginación como un motor importante y también la presencia de lo imposible. Nuestras charlas y talleres tienen esas dimensiones dentro de ella y pensamos que ahí también hay un área muy potente y poderosa del ilusionismo que debe ser más conocido y que vemos cómo afecta positivamente a la comunidad y a las personas cuando logramos conectarlas con el asombro y alegría que entrega la magia.