Por: Gonzalo Oñate y Sebastián Palma

“Los viernes ya no serán lo mismo”, dice Mario, un antiguo kiosquero del barrio República que nostálgico recuerda la época de oro de la Bomba 4. “En los noventas se vendían como pan caliente”, reflexiona mientras mira la nueva cara de La Cuarta, que a partir de hoy tendrá un lenguaje formal y no volverá a publicar sus polémicas y sexualizadas fotografías.

Según publicó el propio medio, en su editorial, el cambio responde a los nuevos tiempos  señalando que: “ Tomamos las banderas por el respeto a la mujer, cuyo protagonismo es una constante de la modernidad en la que hoy vivimos. La reina de la casa, la jefa del trabajo, la gerenta general, la capitana del equipo. Está en todas. Y no existe ni una enana duda de ello. Lo de la Bomba 4 fue una larga humorada sensualoide acorde a otros tiempos. No va más. Se acaba”.

Sin embargo, las banderas por el respeto a la mujer que pregona el medio, aún no parecen izarse. O al menos no lo hicieron en el hotel W, donde se realizó un homenaje al fin del suplemento. En el lugar, se simuló un funeral donde actores representando a sepultureros lloraban el fin de la Bomba 4, mientras periodistas del medio narraban  su anecdotario , tal cual lo hace alguien que despide a un viejo amigo que acaba de fallecer.

Pero como en casi todos los funerales, los cuestionamientos y las críticas al muerto se enmudecieron….

Claudio Garrido, investigador de la escuela de publicidad de la UDP, considera que las verdaderas intenciones de La Cuarta no responden a principios morales sino,“son medidas de editoriales políticas, en el sentido de lo público, son declarativos que si bien se expresan hacia afuera, son autocensuras al final. El cierre de La Bomba 4 es una autocensura. Entonces la voluntad de La Cuarta es decir no, ahora nosotros respetamos a la mujer, ¿eso quiere decir que antes no la respetaban?, señala.

Por otra parte, desde el Colegio de Periodistas también criticaron la decisión del medio de grupo Copesa. “Creemos que es una cuestión de carácter económico. Álvaro Saieh no ha tenido ningún miramiento para explotar el cuerpo de mujeres desnudas durante 30 años”, expresó el gremio a Radio Universidad de Chile.

Visión que sin embargo, es contrastada por Mónica Maureira, académica del Observatorio de Equidad de Género, quien pone en duda que el cambio tenga que ver con razones financieras. “El público que compra La Cuarta suele ser el de segmentos más bajos y ese es precisamente el público que lee el diario. Yo creo que más bien este cambio se enmarca  apropósito de las denuncias por contenido sexista  y del sentido que esas denuncias han generado en las propia colegas al interior del medio”, afirma.

Desde La Cuarta, Fabián Escobar, editor web, explica que este cambio “se viene trabajando hace cinco meses y fue una decisión de la parte editorial y comercial del diario. Era una mezcla de todo, la cuarta necesitaba dar un giro y adaptarse a los nuevos tiempos, con el lenguaje coloquial y el tratamiento que se le daba algunas noticias, especialmente las que tenían que ver con el trato hacia las mujeres”.

Con respecto a esto, comenta que hubo publicaciones que empujaron a que el diario pusiera en marcha este nuevo formato. “En último tiempo La Cuarta ha tuvo algunos episodios lamentables en la relación a la violencia a la mujer, algunos títulos inaceptables. Entonces se fue elaborando un plan entre periodistas y editores para ver cómo le dábamos una vuelta a La Cuarta. La autocrítica al titular del anticucho, el de la mató por amor, son dos reportajes ejemplificadores del problema”. concluye el periodista.

Pese a ello, un miembro del equipo publicitario de la nueva La Cuarta, considera que la estrategia para difundir a “La Cuarta 2.0”, no ha sido el adecuado: “al principio nosotros proponíamos pedir disculpa a la sociedad por lo que era la Bomba 4, en cambio se esforzaron por homenajearla. Nos parecía negativo comunicacionalmente porque estaba expresando una doble postura. No puedes eliminarla con bombos y platillos. Algo que se saca por machista, no se puede ir homenajeado”, sentencia.

Sin embargo, nada de lo anterior le preocupa a Mario, el kioskero de República quien solo espera que esta nueva La Cuarta se venda tanto o más que la anterior. “Aunque no creo porque las piluchas igual vendían“, señala.