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La desconocida historia que une a Joe Vasconcellos con Federico Moura de Virus

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Por: Christian Palma 

A diferencia de otros viajes buscando alguna “joya” por las bodegas de San Telmo, este recorrido estaba listo para terminar con las manos vacías. Sin embargo, la suerte se puso de mi parte y encontré el disco Superficies de Placer de Virus. Ya en Chile, apenas llegué a casa, lo puse a todo volumen. La aguja surcando las líneas del vinilo me trasladó de golpe a 1987 y la voz de Federico Moura, desempolvó no solo recuerdos.

Ese año, los integrantes del grupo Virus decidieron instalarse en Río de Janeiro para grabar lo que sería su séptima placa. La ciudad era una de las preferidas de FedericoMoura, el líder de la banda (1951-1988), y todos pensaron que sería una buena idea recuperar la mística extraviada tras los exitazos logrados con Relax (1984) y Locura (1985). Superficies… o “el disco del culo”, como se le conoció también por su controvertida tapa, fue grabado entre abril y agosto de 1987, en los estudios Somlivre de Río, en el barrio de Leblón, donde los hermanos Moura y compañía arrendaron un piso. Fue lanzado oficialmente un mes más tarde.

Un dato más, y que une a este disco con Chile. En los créditos aparece como colaborador el superventas músico chileno Joe Vasconcellos  (1959). Historia casi desconocida, salvo por unas líneas publicadas en octubre del 2000 por Página 12, cuando el músico y percusionista debutaba en Argentina como solista y contaba –casi como anécdota- una historia que comenzó en 1985.

En esos tiempos, el considerado padre del nuevo rock latino chileno, probaba suerte en Río de Janeiro. En esa aventura, acompañó a la famosa cantante brasilera, María Creuza, a una mini gira por Buenos Aires. Una noche, tras compartir escenario con los cantantes Lucía Galán (Pimpinela) y Güido, fueron invitados a una tocata de una banda de la que todos hablaban.

“Quedé loco. Fuimos a un lugar que no recuerdo, pero que era inmenso. Había una onda muy neoyorkina, algo que en Chile no habíamos visto y te aseguro que en Río de Janeiro tampoco. Esta banda, que se hacía llamar Virus, me sorprendió por el sonido, el cuidado de las luces y la puesta en escena. Era todo muy en serio, generaban una alquimia en el escenario alucinante, había una rebeldía sexual en ellos”, recuerda Joe sin sospechar que se los toparía de nuevo.

Al tiempo, la cantante chilena Katty Fernández, invitó a Vasconcellos a Chile para tocar algunas canciones que éste escribió para ella junto a un guitarrista argentino. “Ese amigo era nada menos que Daniel Sbarra, el guitarrista de Virus (reemplazó a Ricardo Serra en 1984) que andaba por Chile, tocamos y no lo vi más”, dice Joe.

“Ya en 1987, Sbarra me llama”:

-“Hola Joe, Vamos a grabar aquí en Río con los Virus, me encantaría verte y que nos des una mano”.

“Ahí me encuentro con ellos, todos con cara de virus, súper flacos los Moura, gente muy linda. Nos hicimos muy amigos… Fuimos al estudio que era espectacular y de inmediato empezamos a grabar. Colaboré con algunas percusiones y llevé mis instrumentos por si les interesaba usarlos. Me convertí, de manera casual, en un asistente de terreno, los ayudaba además con el portugués, compartí con sus familias, íbamos a comer a Ipanema, ahí, entre pizzas y cervezas, hablábamos -paradójicamente-  de la vida, el rock en Argentina, yo me sentía tan privilegiado de estar escuchando ese tipo de cosas”, rememora Joe.

Según la revista Rolling Stone, Superficies de Placer ocupa el lugar 18 dentro de los mejores álbumes del rock argentino. No fue el disco más exitoso de la banda, pero sí el más valorado por la crítica y los propios integrantes que lo han catalogado como el mejor de su carrera a pesar que no tuvo hits, al menos en Chile.

Las grabaciones fueron complejas. Federico no podía recuperarse de un  resfrío complicado. La tos no cesaba y adelgazaba día a día, el SIDA lo debilitó tanto que pasaba más en cama que en los estudios. Pocos sabían lo que realmente pasaba.

A pesar de la enfermedad del cantante, se trata del trabajo más alto de Virus, no solo en lo musical, sino que en la lírica, poesía y manifiesto de un tipo que tenía claridad absoluta de su sentencia de muerte.

“Voy a recorrer un mundo incierto, recostado en mis sueños, con el alma descubierta, explorar rumbos secretos”, cantaba Federico al otro lado del vidrio, adelantando lo que pasaría al poco tiempo con una voz particularmente poderosa que se impone a las guitarras y sintetizadores ambientales que caracterizan al disco.

“Hubo un esfuerzo sobrehumano de Federico para grabar este disco y eso quedó plasmado en la obra. Su estadía en Río fue bastante enfermiza a tal punto que cuando él cantaba nadie podía estar en el estudio, era su momento, había mucha mística, la música ya estaba, los temas listos y él cantaba hasta que podía. Había mucha emoción involucrada porque a medias que el disco iba adquiriendo cuerpo, la cosa se ponía más intensa, sabían que estaban haciendo un tremendo trabajo, el relajo del principio se acabó porque lógicamente había que terminar, mezclar y faltaba tiempo. Cuando me llamaste, volví a escuchar el disco y es sobrecogedor”, señala Joe sin esconder la emoción.

La figura de Vasconcellos es capital en la música chilena, Supo convivir al éxito previo del llamado rock latino comandado por Virus, Soda Stereo, Charly García y Los Prisioneros por el lado chileno, junto a Congreso, su primera banda, hermana de carrete de Los Jaivas e Inti Illimani. Ya en los 90 le dio un nuevo aire a la escena criolla, cuando el boom latino se fue apagando y el “chileno-brasilero” con un sonido que fusionó la música latinoamericana y la brasilera.

Pero a fines de los 80’ la cosa era distinta: “No me llamaba la atención lo delgado deFederico, porque ellos, yo incluido, éramos todos flacos. Eso no era tema. De hecho, yo no sabía que él estaba enfermo. Un día los muchachos me llamaron y me contaron queFederico se sentía mal, que estaba muy resfriado y no se le pasaba. Vino un enfermero a su piso de Leblón que lo medicó y recomendó llevarlo con urgencia al doctor, no se me pasó por la cabeza que tenía SIDA, aunque yo sabía del tema, pues varios músicos brasileros habían muerto por esa causa. Ellos, que seguro estaban al tanto, se preocuparon, hubo un respeto mutuo”.

De esa época, Vasconcellos desempolva otra anécdota: “Era veinteañero, fue una experiencia llena de historias, recuerdo que una noche nos encontramos con Fito Páez, era su primer intento en Brasil y algo malo había pasado en Argentina (su abuela y su tía que lo criaron fueron asesinadas en Rosario). Habían matado a algunos familiares y eso significó un gran bajón para todos, una sensación heavy que nos dejó mal por varios días donde casi no nos vimos”.

¿Cómo eran las fiestas de los Virus?

“Eran piola, la gente se hacía una idea errada por el nombre y aspecto físico de la banda y pensaban que los locos se reventaban, la verdad es que vi carretes más heavy con algunos músicos chilenos. Todo era música, chistes, experiencias de cada uno, sobre todo la historia de ellos como banda, de barrio, de hermanos, muy bonita, un poco de lo que eran los ochenta, donde las cosas costaban mucho más, era lindo las coincidencias que teníamos en  nuestro camino”.

Superficies de Placer tiene 11 canciones. De la portada se encargó al artista plástico Daniel Melgarejo, quien dibujó unos ambiguos glúteos azules desnudos que generaron polémica, sin duda, otra de las artimañas que tuvo Federico Moura para reivindicar su homosexualidad, hedonismo y provocación de sus letras cargadas de erotismo y sensualidad que hoy son piezas clásicas, pero que en su momento generaron controversia por sus alusiones directas a la masturbación, el placer carnal y el desenfreno.

“Fui testigo de cómo se hizo uno de los mejores discos del rock argentino, eso no es menor y uno aprende que las cosas bonitas siempre requieren de una dosis de sacrificio importante y, por algo quedan en la historia. No viví la fiebre de Los Prisioneros, porque estaba más entre Brasil y Argentina, pero una vez tocando en Villa Gesell, al frente estaba dando un show Soda Stereo o en el Hotel Provincial de Mar del Plata,  veíamos a  Luca Prodan. Después de muchos años, en una tocata de Divididos en el estadio Víctor Jara de Santiago, los músicos me parecían conocidos, y claro, si tocaban con Sumo, mi relación era casi ingenua con esos personajes que pasaron por mi vida y mira el peso que tenían”, concluye Joe antes de dar vuelta un vinilo que este mes cumple 30 años… de placer.

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