Por: Christian Palma

El cielo está despejado. Apenas unas tímidas nubes se interponen entre el sol y la 4×4 que avanza hacia la Cordillera de Atacama por una carretera de bischofita en perfectas condiciones, pero que a sus alrededores aún muestra las grietas de los aluviones de marzo de 2015. El desierto y el colorido de los cerros que brillan metálicamente por la mañana anticipan un viaje alucinante. El destino final es el Refugio de Alta Montaña Maricunga, ubicado en la orilla de la Laguna Santa Rosa, una de las tantas reservas de agua ubicadas al interior del Parque Nevado Tres Cruces -uno de los tres que existen en Atacama-  y que se está convirtiendo en la “guarida” de los pocos, -pero en franco aumento- turistas que visitan una zona que ya muchos denominan “la capital sudamericana de montañismo”.

El nombre no es antojadizo. Según Ercio Mettifogo, dueño del tour operador Puna de Atacama y socio del Refugio Maricunga, “estamos en una zona que cuenta con la más alta concentración de cumbres que superan los seis mil metros, tomando en cuenta que en toda Sudamérica hay más de 50 cimas por sobre esa altura y 16 de ellas están acá, incluyendo el mítico volcán Ojos del Salado”.

Si a las montañas y lagunas se suman interminables salares, piscinas naturales con aguas termales, aves como flamencos y patos y guanacos cruzando intempestivamente el  camino, la aventura está garantizada.

Para llegar se debe partir desde en Copiapó -ideal en un vehículo todo terreno- y tomar el camino internacional hacia Argentina. A unos 70 kilómetros de la capital regional, en un sector denominada La Puerta, se puede hacer la primera parada. Ahí vive Candelaria, una mujer colla que lleva 17 años en el lugar ofreciendo almuerzos y meriendas a los turistas.

Más arriba y a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar aparece en todo su esplendor la Laguna Santa Rosa con sus aguas de color verdes y azules, un verdadero espejo en medio de estos cerros milenarios. La desconexión con el resto del mundo es total.

En ese lugar se emplaza el Complejo Maricunga, el primer y único servicio de refugio de montaña habilitado en Tres Cruces y que debe su nombre al gran salar que se ubica en la zona y cuya particularidad es que es el más austral de Chile.

El refugio cuenta con tres servicios distintos: sector de camping, el refugio Flamenco y el Hotel Guanaco. El primero está habilitado para los montañistas que llegan con todos sus equipos y que incluye servicio de baño y un buen lugar para cocinar protegidos del viento.

El segundo espacio es un confortable refugio que tiene 12 camas disponibles en camarotes con un baño común. La tercera área de este complejo es un verdadero “hotel de montaña”, el cual cuenta con tres habitaciones, una con cuatro camarotes y baño privado y otra con cama matrimonial y una cama adicional, también con toillete personal. Todo un lujo en estos parajes.

Tanto el sector Flamenco como el Guanaco comparten comedor y una cocina para que los visitantes puedan preparar su alimentación a gusto. Si no quiere cocinar, se ofrece el Picnic Wara que incluye distintos tipos de platos que llegan listos a la cordillera.

Esta opción es para los turistas que se alojaron en el Hotel Wara, un oasis rústico ubicado en medio de un mar de dunas en Copiapó y cuya propietaria es Susana Aranguiz, la otra socia del Refugio Maricunga.

“Nos seguiremos perfeccionando, esto es alta montaña que no es simple. Ya contamos con muchos tours de lujo y de altísima calidad que ha combinado el servicio del Hotel Wara con el refugio Maricunga. Ha sido un proceso lento, hace dos meses abrimos el complejo  completo y al menos unas 300 personas nos han visitado, donde el 95% son extranjeros principalmente de Europa”, explica Susana.

“Somos una parada obligada de aclimatación para los montañistas y el descanso perfecto para retomar fuerzas y seguir conociendo”, agrega Ercio.

Unos kilómetros más arriba de Laguna Santa Rosa, está su hermana, la Laguna Verde (4.320 msnm), otra de las joyas del Parque que incluye piscinas termales. Toda la zona es ideal para practicar también trekking, ciclismo, observación de flora y fauna y deportes acuáticos. Ercio y Susana pretenden tener abierto el refugio desde septiembre a abril como mínimo, para ello piden a la autoridad mantener en buenos estados los caminos y mejorar la señalética.

Cae la tarde, el frío se deja sentir de a poco y los colores magentas y violáceos de los cerros cambian a tonalidades grises impresionantes. Los picos nevados recuerdan que estamos muy alto y que es la hora de entrar al refugio por un buen café y una contundente sopa de tomates, la especialidad de la casa. La aventura seguirá  mañana.