Por Redacción 7D

(Minería Chilena)  “Las mineras tienen que enfrentar no sólo sus obligaciones operacionales normales, sino además pagar sus deudas y, en algunos casos, las inversiones que están haciendo”. Con estas palabras el académico de Ingeniería en Minas de la Pontificia Universidad Católica (PUC), Gustavo Lagos, resume el estado en que se encuentran las compañías del sector a nivel mundial.

Amparado en su conocimiento de la industria por más de 30 años, este ingeniero en Minas de la Universidad de Chile, con estudios de Magíster y Posdoctorado en nuestro país y Londres respectivamente, no duda en calificar como “muy complejo” el escenario que enfrenta la minería.

Desde su oficina del Campus San Joaquín, Lagos desglosa la realidad de las principales compañías mineras, como Antofagasta Minerals, de la cual destaca que “se caracteriza por guardar caja importante de los períodos altos y así enfrentar sus momentos complejos”, o BHP Billiton y Rio Tinto, que “tienen bajas obligaciones de inversión en estos momentos”.

En el marco de este análisis –y en contraposición a las anteriores–, asegura sobre Anglo American “que desde hace muchos años ha venido con operaciones muy complejas en Sudáfrica y África, las cuales no le dan mucha rentabilidad”; mientras que de Freeport sostiene que “está muy complicada, porque compró operaciones petroleras muy caras en Estados Unidos en momentos de alto precio, que ahora valen una tercera parte”. Una situación similar, dice, le ocurre a Glencore, que adquirió Xstrata hace un par de años “a un precio exorbitante de US$66.000 millones y ahora tiene que pagar los créditos y disponer de ingresos para cumplir con sus otras obligaciones”, comenta.

Palabras aparte dedica a Codelco, que a su juicio se encuentra “en muchas dificultades”. Según el académico, el presente “es el momento de mayor complejidad que ha sufrido en toda su historia, porque tiene que enfrentar gigantescas inversiones, pagar la deuda que es altísima y afrontar sus obligaciones operacionales”.

Basado en este escenario, ¿para cuándo prevé una recuperación del sector?

En 2018 deberíamos empezar a ver un repunte, tal vez un poco antes, hacia fines de 2017, siempre que China no reduzca aún más su crecimiento.

Usted comentó que “la fiesta se acabó hace rato” (por el ciclo de precios del cobre). ¿Puede volver un boom similar?

La fiesta que tuvimos con el súper ciclo (de precios del cobre) es equivalente a ganar el mundial de fútbol. La fiesta que vamos a tener en el futuro, de aquí a tres o cuatro años, es a lo más, llegar a ser finalista de una Copa América.

¿Cómo ve el actuar de las empresas mineras en Chile frente al período de bajos precios?

En general, han tenido comportamientos que no están dados por la administración en Chile, sino que se deben a una gestión internacional, como ha sido en Freeport, Glencore y Anglo American. Sin embargo, en el caso de Codelco, la empresa está muy afectada por la falta de inversión pasada. Y si no hubo inversión, fue porque en Chile y en muchos otros países las cosas se resuelven cuando hay crisis y no antes. Es decir, estamos esperando que llegue la ola, en vez de nadar hacia adentro y venir en la cresta de ella.

Recuerdo que hace muchos años dije que el momento para invertir era cuando los precios estuvieran altos. La responsabilidad no es de Codelco, sino de los gobiernos anteriores que no visualizaron con claridad estas situaciones, porque cuando uno está en fiesta, ¿quién va a estar tomando providencias por lo que podría pasar después? Nadie.

Usted advirtió que si Codelco no logra resolver su problema de capital, dejará de ser el líder mundial en cobre. ¿Cómo se puede solucionar esto?

El problema de financiamiento no se va a solucionar con ventas de activos. Esto puede resolver solamente uno o dos años, pero el volumen de inversión que necesita hacer Codelco es mucho mayor. Por más que esta empresa haga esfuerzos en bajar los costos, con un precio como el actual, no veo ninguna posibilidad de hacer todas las inversiones al mismo tiempo.

Chile país minero

A su juicio, ¿Chile es o no un  país minero?

Chile no es un país minero, por ningún motivo. Es una pregunta que para mí no tiene mucho sentido. Chile es un país agrícola en que los grandes mineros del siglo XIX destinaron la plata de la minería fundamentalmente a la agricultura.  Posteriormente vino la declinación de la minería y el surgimiento de las compañías transnacionales y con una inversión chilena muy pequeña en el siglo XX.

¿Entonces, qué falta para ser país minero?

Creo que no deberíamos aspirar a ser país minero. Sería país minero si es que los inversionistas hubieran sido chilenos y los excedentes de esa minería hubieran sido gastados en innovación y desarrollos industriales que la favorezcan, pero no fue así; por lo tanto, creo que es una pregunta que no tiene mucha importancia. Hay otras más relevantes. Por ejemplo, ¿están los chilenos convencidos del aporte de la minería?, ¿qué es lo que tenemos que hacer para que ellos estén convencidos?, ¿basta con el aporte a la recaudación fiscal y al PIB, o sería más efectivo tener un aporte palpable, demostrable en creación de capacidades y que haga a la minería realmente sustentable?

¿Estamos en condiciones de responder esas interrogantes?

Ésa es la idea, que pongamos nuestro foco en ellas, pero es algo que no vamos a resolver de inmediato, se va a demorar. Programas como el de Minería Alta Ley o Alianza Valor Minero van a tener mucha importancia e impacto, siempre que se mantengan en el tiempo.

¿Qué dice el minerobarómetro respecto de la percepción que se tiene de la minería?

El minerobarómetro nos ha permitido entender cómo los chilenos perciben a la minería. Por ejemplo hoy, en 2016, una mayoría está satisfecha con la contribución de la minería al desarrollo del país. Sin embargo, si vamos a los estratos más altos, posiblemente esa percepción baje. Diría que los estratos más altos son más críticos con la minería.

¿Cambia mucho la impresión de la gente sobre la minería cuando el sector atraviesa buenos momentos en relación con un periodo más deprimido?

Muchísimo, porque la gente está muy influenciada con lo que le llega al bolsillo. Hay muchas familias en Chile que en tiempos de auge ven la plata del cobre directamente, pero en tiempos de crisis como éste, ese dinero empieza a escasear. Entonces, es obvio que esas personas tienen una opinión más baja sobre la minería, porque antes tenían acceso a rentas altas y ahora tienen menos rentas o no las tienen.