Texto y fotos: Sebastián Palma Téllez

En su casa ubicada a pasos del estadio Luis “Zorro” Alamos, el joven  Diego García, la promesa del balompié Chañaralino , hace un espacio en sus breves vacaciones de fin de año para conversar con 7 Días. Entrega detalles de su corta, pero activa carrera que ya vio minutos en primera división defendiendo al equipo titular de la Universidad de Chile. Repasa, además, sus primeros pasos en las canchas de Chañaral vistiendo los colores de Independiente, hasta sus sensaciones en el túnel del Estadio Nacional junto a los cracks azules y su amor por el puerto: “A Chañaral vendré siempre, hasta cuando  me retire”, asegura.

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Fuerte, aguerrido y  técnico, así define su juego Diego García quien con 18 años recién cumplidos llegó a la U tras jugar en las divisiones inferiores de Antofagasta y Huachipato. A este último club arribó cuando apenas tenía 14 años tras ser visto por un cazatalentos. En Talcahuano, a más de 1.500 kilómetros de Chañaral, Diego comenzó su camino como futbolista, el mismo que lo llevaría a debutar en uno de los clubes más grandes del país.

¿Qué significa para ti jugar en la Universidad de Chile?

-Fue un sueño entrar a la U. Es un equipo grande que me acogió súper bien. Estoy  tranquilo, me tengo fe, sé de lo que soy capaz, esta es una etapa que tengo que disfrutar. Sin embargo, tengo ambiciones mayores, mi sueño es jugar en Europa ya que para allá se van los buenos.

¿Cómo sentiste tu debut en la U?

-Yo debuté en Copa Chile contra Magallanes, ese partido entre al segundo tiempo y si bien lo perdimos fue lindo debutar con el primer equipo. Después de eso, jugué contra el Morning, ahí ganamos 3-0. Ese partido lo recuerdo con más cariño. Pero mi recuerdo más importante fue cuando me citaron para el campeonato nacional, no jugué, pero sentir a la hinchada en el túnel, antes de entrar a la cancha, es increíble. Como que se acelera el corazón.

¿Cómo analizas tu participación en inferiores?

-Desde que comencé en Huachipato, luego en Antofagasta y ahora en la U, siempre he jugado de central y he destacado. Los profes me dicen que hago las cosas bien y eso me pone conforme. En la U llegamos a dos finales seguidas y si bien las perdimos, en mi categoría el equipo no llegaba a una definición hace ocho años. Eso hace pensar que las cosas van bien.  Todos me dicen que llegar a la U a esta edad es difícil y yo ya soy titular, no me sacan casi nunca.

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¿Qué recuerdos tienes de Chañaral con respecto a lo futbolístico?

-Acá, cuando jugué en Independiente, salimos varios buenos jugadores, varios llegamos a cadetes de equipos de primera. A pesar de eso, creo todos progresamos  porque éramos un equipo de cabros buenos para la pelota y también porque nos gustaba mucho jugar. Esos recuerdos tengo porque igual acá veníamos a puro pichanguear.

¿Te costó dejar a tu familia para jugar?

-Sí, me costó bastante. Extraño a mi familia mi casa y sobre todo a mi hijo. Fui papá el año pasado y es duro estar sin él. Por eso mismo trato de venir harto, cuando estoy acá les traigo regalos a todos. Tengo tíos del Colo, pero igual andan con sus camisetas de la U. Eso si aclaro yo soy hincha de la U.


¿Cómo es la vida en la pensión con los cadetes?

-Buena, allá hay de todo. Comemos bien, tenemos hasta psicólogos que nos guían y ayudan en todo. Jugamos harto Play Station, juegos de fútbol y de guerra, eso sí a veces me aburro de tanto play  ya que lo que más me gusta es entrenar.

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¿Tus compañeros conocen Chañaral?

-No mucho, un profe me molestaba cuando me venía de vacaciones, en broma me decía que me iba a venir a pescar. Pero eso no me importa, yo no me voy a olvidar nunca de acá, voy a seguir viniendo hasta que me retire. Me gusta estar en mi casa, salir a la calle y jugar baby fútbol con mis amigos, con los de siempre. Aunque pasen los años seguiré jugando con los cabros en la cancha de Mac Iver.

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