Por Christian Palma

A las 4.30 de la madrugada del pasado 5 de noviembre falleció en Copiapó Marcos Sepúlveda, el recordado dueño del clásico local del centro de Chañaral conocido con la “Polla Gol”. Su repentina muerte no sólo enlutó a su familia sino que afectó a toda la comunidad, pues “Don Marcos” era una persona reconocida por su tenacidad para trabajar, su buen humor y una indiscutible generosidad.

Sin embargo, más allá de la triste noticia de su fallecimiento, una nueva situación ha hecho más triste su partida. Su querido local, la Polla Gol, dejará de funcionar debido a innumerables compromisos financieros que no podrán ser cancelados por sus herederos.

La información la confirmó a 7 Días, uno de los miembros de su familia quien precisó que don Marcos, además de la Polla Gol y su oficina de contabilidad, era prestamista de manera informal y cuyos dineros involucrados no han sido pagados en las fechas acordadas lo que hace insostenible continuar con el negocio, uno de los más concurridos de Chañaral.

“Muchas de esas platas eras documentadas con cheques por los deudores, lo lamentable es que muchos, por no decir todos, dieron orden de no pago tras su fallecimiento lo que ha originado una deuda altísima de la cual no podemos hacernos cargo. Por ello, puedo confirmar que la Polla se cierra, es casi imposible sacarla a flote”, reveló uno de sus hijos.

Agregó que su padre estaba “dentro de un círculo de estrés” que lo obligaba a redoblar su trabajo para cumplir sus compromisos diarios con la caja del Loto, Sencillito, la Caja Vecina y además lograr prestar dinero. “El descanso es para los flojos, no para mí, solía repetir. Trabaja de lunes a lunes sin descanso. Creemos que esto le provocó el primer infarto el 24 de octubre, pero no le tomó el peso a los síntomas (dolor de estómago y piernas). Se aguantó hasta el día 29 cuando un doctor lo examinó y lo envío en una ambulancia en estado crítico a Copiapó”.

Otro familiar añade que los doctores les informaron que don Marcos tenía muy elevado su resistencia al dolor, razón por la cual resistió tantos días. “Al final su corazón tenía el 80% con necrosis. A pesar de ello, su ánimo era el de siempre, el mismo humor y dando instrucciones a sus hijos para que todo funcionara como de costumbre hasta que ocurrió lo que nadie esperaba. El 5 de noviembre sufrió tres infartos y falleció mientras dormía”.

La muerte de Marcos Sepúlveda reveló una cara desconocida del dueño de la Polla Gol que nació en Puente Alto, en Santiago y que llegó a su Chañaral querido hace más de cuarenta años, cuando se enamoró y se casó con la también recordada “Señora Mirza”.

“Su generosidad no sólo se reflejaba en la solidaridad con sus amigos, sino que con mucha gente, incluso con algunos indigentes a los cuales de manera anónima ayudaba entregándoles comida o algo de dinero, sin pedir nada a cambio. Cada vez que un amigo estaba en problemas financieros graves como embargos o deudas judicializadas, él acudía en su ayuda o los orientaba para salir del lío”, recuerda la familia.

Sus orígenes humildes, en una de las comunas más pobres de Chile, rodeado de muchos hermanos y con una madre que murió cuando el tenía sólo ocho años, marcaron su vida para siempre. “Desde chico trabajó en lo que pudo, eran más de 10 hermanos que quedaron prácticamente desamparados  hasta que cada uno tomó su rumbo. Así mi papá llegó a Chañaral en los setenta”, recuerda su hijo menor.

“Nunca estudio contabilidad, pero aprendió de buena manera tanto así que se dedicó toda su vida a eso. En El Salvador conoció a mi mamá, se vinieron a Chañaral hicieron su casa y nunca pararon de trabajar. Sólo una vez en todos estos años se tomaron vacaciones, fueron al sur, el resto fue siempre trabajo”, agrega.

A pesar del mal rato que está pasando la familia que aún no se recupera del golpe, ellos prefieren recordarlo con ese humor picaresco que lo caracterizaba.  “Creo que nadie en Chañaral se salvó de ese humor negro, que le sacaba una risa hasta al más amargo. Nunca hizo enojar a nadie, sólo alegraba el día a todo el que entrara a la Polla Gol. Es una pena que tanta gente que estuvo en su funeral, que se decía su amigo, ahora no reconozca una deuda que lamentablemente nos obliga a cerrar la Polla”, reitera uno de sus hijos.

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