Autoridades y empresarios coinciden en la importancia de impulsar un megaterminal marítimo en la Región de Atacama que no sólo sirva a la minería sino que facilite los envíos de otros productos, incluidas las exportaciones argentinas.

La construcción de un mega puerto es un viejo anhelo de los chañaralinos y uno de los ejes trazados por la autoridad para potenciar no sólo la provincia, sino que a la Región de Atacama en su conjunto, pues permitiría la salida a la producción minera local y otras exportaciones -incluida la Argentina- aprovechando la potencialidad de la zona de integración conocida como Atacalar.

Esta macrozona, que agrupa a la Región de Atacama y a las provincias de Catamarca, La Rioja, Córdoba, Tucumán, Santa Fe y Santiago del Estero, significa en la actualidad 10 millones de habitantes, un PIB de US$ 40.000 millones y exportaciones por US 30.000 millones.

«Contar con un puerto multipropósito en la provincia de Chañaral -que sea funcional a los procesos de comercio internacional entre el interior del cono sur y la zona del Asia-Pacífico- es una propuesta que viene desde 1990 como herramienta para avanzar hacia la diversificación de la economía y romper la dependencia de la minería», explicó el ex consejero regional y actual vicepresidente de la Corporación Chañaral, Julio Palma.

Agrega que dada la gran inversión para un embarcadero de este tipo se debe establecer como política regional que cada proyecto de puerto metalero que se autorice «tenga las capacidades técnicas para servir paralelamente a procesos de embarque y desembarque de productos distintos».

En esta línea, el presidente de la Corproa, Daniel Llorente, sostiene que es «imposible» que Atacama se desarrolle plenamente sin una potente infraestructura portuaria. «Una región que mira al mundo necesita puertos modernos, eficientes y de manejo económicamente razonables. La alternativa en la comuna de Chañaral me parece la más indicada para un megapuerto«, comenta.

Añadió que «junto con el servicio a los grandes proyectos regionales, está la gran oportunidad de atender las salidas y entradas de productos de países vecinos, y nacen además una cantidad considerable de nuevos emprendimientos. Espero que esta iniciativa sea escuchada».

LA PALABRA DE CODELCO

De hecho, el ex timonel de la minera Caserones, Nelson Pizarro, criticó la falta de un complejo portuario a gran escala en la región y se unió a las voces que piden un megapuerto para evitar trasladarse a otras zonas para despachar su producción.

«Es una soberana barbaridad… En vez de ser 160 son 550 kilómetros. Debemos transportar a casi tres veces y medio (distancia)  nuestros productos, lo que es un despilfarro difícil de entender… Esperamos tener una solución en Atacama», dijo Pizarro, destacando que una de las opciones para avanzar es a través de un acuerdo «con quienes tienen puertos y los usan parcialmente».

Esta frase del nuevo presidente ejecutivo de Codelco, podría entenderse como una señal a las conversaciones que lleva adelante la gobernación de Chañaral con Codelco para la construcción de un puerto multipropósito en Barquito, aprovechando la infraestructura marítima existente.

BARQUITO, LA PRIMERA OPCIÓN

El gobernador de Chañaral, Yerko Guerra, ha sostenido diversas reuniones -incluida la visita a varios ministerios- para revisar las alternativas. Una opción que corre con fuerza es el mejoramiento de la infraestructura portuaria que Codelco mantiene en Barquito y que permite la transferencia de distintos tipos de carga.

El gobernador explicó que esta alternativa como puerto multipropósito, considera 3 terminales para distintos tipos de embarques. El primero es Piedra Blanca, que hoy carga barras y concentrado de cobre, fierro de productores locales y que desembarca ácido sulfúrico. Luego asoma el Terminal Caleta Barquito que descarga petróleo. La inversión acá sería de US$ 60 millones para implementar sistemas de cargas de graneles y de minerales para barcos con una capacidad de 120 mil toneladas.

El tercero es el terminal Punta Bryson (mixto para graneles orgánicos, líquidos y consolidados) La inversión para esta opción es de US$ 300 millones, pues se construiría un molo de abrigo y sistemas de cargas que permitirán atender a barcos de 200 mil toneladas.

«Todas las alternativas son válidas. Piedra Blanca cuenta en la actualidad con una inversión de US$ 8,5 millones, para actualizar su sistema de cargas; Caleta Barquito se encuentra en operaciones y su infraestructura posibilita la descarga de combustibles; mientras que el gran «proyecto», dice relación conPunta Bryson, en donde la apuesta es desarrollar un terminal multipropósito, para soportar el tránsito de cargas del Corredor Bioceánico Atacalar», precisó Guerra.

Respecto a las conversaciones con Codelco, el gobernador sostuvo que «se han desarrollado a nivel división El Salvador para depurar la idea y luego ser presentada al directorio de esta Corporación».

Desde la estatal reconocen que «se están realizando gestiones internas con el fin de analizar responsablemente las alternativas y se seguirá apoyando la labor que tanto la autoridad provincial como regional lideran en esta materia, con el propósito que lleguen a ‘buen puerto'».

Según la autoridad provincial, las 3 opciones cuentan con el calado necesario para el tipo de naves proyectadas: Piedra Blanca cuenta con un calado de 12 metros, apto para naves de 40 mil toneladas; Caleta Barquito, 18 metros (120 mil toneladas) y Terminal Punta Bryson, 22 metros (200 mil toneladas).

Por ahora no se atreve a dar plazos para la definición final, pero sí recalca que la Gobernación está vinculando a todos los actores interesados.

La importancia de este proyecto se refleja también en la opinión de Walter Viegener, propietario de la empresa agroindustrial La Nueva Esperanza de Catamarca, Argentina, quien aseguró que «la posibilidad de sacar sus productos por Chañaral es una oportunidad potencial, si es que se dan los números de fletes terrestres, marítimos y la frecuencia de naves. Lo que dará el volumen serán otros productos locales y los granos que se subirán a esa logística».

Desde Ferronor, la empresa ferroviaria que tiene la concesión del transporte de minerales al puerto de Barquito, señalan que el puerto multipropósito «será un gran hito para la región. Hemos manifestado, de ser rentable,  nuestra disponibilidad para evaluar transportes, extensiones de línea y otros temas propios de nuestro negocio».

OTRAS ALTERNATIVAS

Respecto a otros puertos privados  que se han anunciado para la provincia -como Punta Infieles (Playa Hippie) o Flamenco- el gobernador de Chañaral aclaró que «se encuentran en proceso de evaluación ambiental, pero con esta alternativa (Barquito) claramente la rentabilidad de la operación portuaria sería bastante más atractiva para ellos».

No obstante, desde la Corporación Chañaral dicen que usar las instalaciones de Codelco no es la mejor alternativa, debido a que hoy la navegación interoceánica está dominada por naves de la generación Post-Panamax cuyos fletes valen hasta un 30% menos debido a su mayor capacidad. El problema, no obstante, es que requieren de puertos con grandes calados y Barquito no llegaría a ese estándar.

«Los puertos que dan el ancho son Guacolda (en Huasco), Totoralillo (al norte de Caldera) y Flamenco (a 30 kms de Chañaral). Todos los demás son para naves menores o de tamaño mediano. Por ejemplo, el Caleuche, lugar donde el empresario Leonardo Farkas anunció la construcción de un puerto, la profundidad requerida recién se alcanza a 720 metros mar afuera lo que encarece sus costos», sostiene Julio Palma.

A su juicio, la opción principal es Flamenco que tendría la mejor bahía para levantar un puerto multipropósito debido a que «posee uno de los mayores calados de Chile (30 metros) para instalaciones portuarias y un excelente abrigo por el sur».

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